HUACONADA DE MITO

R.D.N. N° 925/ INC, 23 de diciembre de 2003
Provincia de Concepción
Fecha de representación: 1, 2, 3 y 4 de enero
Nominación de Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad por la UNESCO: 16 de noviembre del 2010.

La Huaconada es una danza ritual ejecutada con ocasión de las celebraciones del Año Nuevo, precisamente durante los tres primeros días del año. El huacón representa al anciano convertido en máxima autoridad, denominado “señor alcalde” durante la fiesta. Es notoria la imagen de autoridad que proyecta este personaje, visible a través de los látigos tronadores como símbolo de control social sobre la comunidad, razón por la que es representado únicamente por varones.

La Huaconada es, probablemente, una de las danzas con mayor antigüedad en la región. Algunos estudios refieren que posee orígenes prehispánicos, hecho que se podría sustentar en la existencia de representaciones en ceramios que se asemejan a las máscaras del huacón, así como en la importancia de la paqarina donde se puede hallar dibujos de estas máscaras. Estos y otros aspectos más constituyeron los argumentos para que el año 2003 sea declarada Patrimonio Cultural de la Nación y años después, en noviembre del 2010, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en Nairobi, Kenia.


En la indumentaria de la Huaconada sobresalen las máscaras talladas en madera con expresiones jocosas y otras que infunden miedo. Es característico en ellas la nariz que se asemeja al pico del cóndor, ave muy vinculada a la mitología andina. Cabe mencionar que en esta danza se representan dos tipos de huacones. Por un lado están los “antiguos”, con máscaras de facciones más toscas, que representan rostros híbridos que infunden respeto y miedo a la vez. Estos personajes portan un sombrero con flequillos y cintas, medias de lana, llanques, pantalón de lana, una capa de bayeta y un delantal del mismo material. De otra parte están los huacones “modernos”, caracterizados con máscaras más trabajadas que expresan terror, tristeza o burla. Además, otra característica de su atuendo es el colorido que posee, evidente en los sombreros con cintas, el mandil, las mangas y medias tejidas, en tanto que a modo de capa usan una frazada con figuras de tigres.

En la coreografía de la danza se destaca el “cruce de tronadores”, el cuti cuti, el Inti palpoy y el anca palpoy, figuras coreográficas de profundo significado ritual, vinculadas a las costumbres sociales, económicas y religiosas del hombre andino de esta parte del país. La “caramuza”, qaramusaq o qaray ‒que quiere decir “servir” u “ofrecer”‒ es el momento de la celebración en que se muestra fuerza, vigor y destreza a las divinidades tutelares, en un pacto ceremonial con los poderes sobrenaturales. Los danzantes comentan que antiguamente se destinaba un día entero para tal fin, en el que se hacían pruebas y competencias en que los personajes hacían gala de sus habilidades. En la actualidad esta etapa se da simbólicamente puesto que ha disminuido el número de figuras que se ejecutan, aunque se mantiene la exigencia del dominio de algunas de ellas a modo de demostración de cuáles bandos son más fuertes o de quiénes son capaces de someter al contrincante.

Entre las figuras que se ejecutan dentro de la “caramuza” se encuentra el napay o saludo entre huacones; el “cruce de brazos” que nos da la idea de medir la fuerza y donde los brazos izquierdos se encuentran formando una cruz; el “cruce de tronadores”, con alusiones al traspaso de autoridad y donde los látigos se entrelazan; el cenqa pitachalin o agarrada de nariz, que simboliza una llamada de atención. También tenemos el uhuishjina pitarun o salto como el carnero, donde unos huacones se agachan y otros brincan por encima; “la arrodillada”, que alude a la autoridad del “señor alcalde”; el wantuy o la cargada; el cuti cuti o “voltéate y regresa”, que es también otra figura de juego con el látigo. Debe indicarse que la “caramuza” se compone muchas otras figuras, algunas de las cuales se han ido perdiendo con el paso del tiempo.

La “ceremonia secreta” y el “cortarabo” son elementos importantes en la ritualidad de la Huaconada. Los iniciados en la Sociedad de los Huacones han de ser miteños con una trayectoria moral ejemplar tanto para jóvenes como niños. Al respecto hay que señalar que en un principio la identidad del huacón era desconocida, aunque se sabía que eran personajes que inspiraban obediencia y respeto. Actualmente la consideración sigue manteniéndose, aunque la identidad de sus ejecutantes es fácil de descubrir. Contextualizando ello, cabe mencionar que esta danza es transmitida de padres a hijos, aunado a ello la herencia de vestidos y máscaras a través de generaciones. Todo esto implica una fuerte identidad colectiva de los portadores en la sección central del valle del Mantaro.

La ejecución de la Huaconada es acompañada por una “orquesta típica”, compuesta por clarinetes, saxos, arpa y violín. A ello se agrega una tinya, la cual es tocada por un poblador local y no por un miembro de la orquesta. Podemos mencionar, además, que esta danza también puede ser apreciada en la ciudad de Concepción, capital de la provincia del mismo nombre, en las mismas fechas en que es representada en el distrito de Mito.



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